lunes, 10 de mayo de 2010

BARRIO SAN JOSE, HOY COMUNA DOS

BARRIO SAN JOSE, HOY COMUNA DOS



Por: Dorian Hoyos Parra

Ha recibido varios nombres: La Plazuela del Mico, luego Parque Colón y, por extensión, Barrio San José, espacioso así como las casas, las calles y las carreras que lo enmarcan. Mucha luz y aire, construcciones en bahareque estilo antioqueño, casas de un solo piso con ventanas entableradas y amplios aleros que protegían los andenes y el agua lluvia caía por los tejados en un cántico adormecedor. Lluvia transparente y abundante, luego hilos de cristal y gotas suspendidas que se iban alargando hasta desprenderse y romperse sobre los charcos que se hacían en invierno.
Casas de dos pisos con enchambranados balcones sobre el espacio, puertas – ventanas que se abrían de par en par para que jugaran el aire y la luz. Celosías o cortinas indiscretas o discretas. Paredes encaladas, ventanas, balcones y portones pintados de hermosos colores.

Una iglesia cuya construcción se inicio en 1902 y para 1915 estaba concluida; iglesia para el recogimiento, penumbra silenciosa que invitaba a orar y que fue sustituida por otra sin identidad.

Los caminos que llegaban de Neira, uno por El Guineo y otro por La Linda, se fueron abandonando para ascender por Olivares y éste sustituido, en la década de los 40, por la carretera que pasa sobre el puente del río Olivares y entra por el barrio Galán.

Las veredas crecieron y se integraron al área urbana, luego fueron casas con lotes o solares, donde se cultivaba el plátano, el maíz, el frijol, la huerta familiar, las plantas medicinales, los animales domésticos que se alimentaban de las sobras del maíz y la granza; todo ello constituía una economía de subsistencia y hoy mismo, con menos terrenos, es un paliativo para la pobreza. El proyecto de Seguridad Alimentaria, organizado por la Acción Social y el municipio, imparte instrucción, educación y da semillas para hacer sembrados en terrazas y corredores y así proporcionar a la familia una buena nutrición.

El terreno, por 1880 y 1900, más que quebrado era abrupto; cañadas profundas, aguas que bajaban desde el centro de la ciudad como la quebrada del Mico que corría por la hoy calle 24, cruzaba la carrera 19 y siguientes, al norte, para luego caudalosa precipitarse hasta donde está la actual Plaza de Mercado y desembocar torrentosa en el río Olivares. En décadas, pasadas sobre el mismo rio, el puente y sus muertos por penas amor.

Va poblándose el sector y nacen los barrios Avanzada, Colón, Olivares, Sierra Morena, Asís, Camino del Medio, Galán, Las Delicias, Estrada, Maizal, Holanda, Jazmín, San Ignacio, San Vicente, El Tachuelo, Balvanera, Galerías y San José, como eje. Los antiguos barrios de “tolerancia”, la Avanzada y las Delicias, desaparecieron con sus coreógrafos; actualmente está la Calle de la Penicilina y el deprimido entorno de la Plaza de Mercado. Barrios que durante más de 100 años crecieron y marcaron la evolución de una ciudad con sus pros y sus contras; ya han comenzado a ser historia. 

Otrora se construyó: la cárcel, la plaza de mercado, la policía, el cuerpo de bomberos, el matadero, el SENA, la Luker y Chocolate Valencia; la Cruz Roja, con su sala cuna, su dispensario médico y el asilo, bajo la dirección de las Hermanas Vicentinas. 

San José contó y cuenta con una gran capacidad educativa: el colegio de la Divina Providencia de las Hermanas Capuchinas; la Normal de Varones y su anexa; en 1910 para conmemorar el Centenario de la Independencia de Colombia, se fundó la Normal Femenina y su respectiva anexa. Las escuelas normales tenían internado para estudiantes del antiguo Caldas, pues no existían más en el departamento; el Convento de las Adoratrices con internado para “niñas en riesgo” y las escuelas: Francisco Marulanda Correa, Jorge Robledo, Sagrado Corazón de Jesús, Ricardo Jaramillo Arango, Restrepo Maya, Jesús María Guingue, San Ignacio, Fe y Alegría, Liceo Isabel la Católica, Colegio Cooperativo, Instituto Manizales, José Antonio Galán, Convento de los Sociólogos Padre Jesuitas con su Colegio de San Luis, Cruzada Social, la desaparecida Escuela de Artes y Oficios San Cottolengo, Escuela San Agustín y varias Instituciones religiosas y educativas. Jardín Infantil Pelusa y otros hogares infantiles.

En estas líneas se presenta como idílico el barrio San José y su entorno; es cierto: agricultura, industrias, tiendas, colegios, oficinistas, profesionales y artistas. Esta clase media se fue a vivir a otros sitios y fue reemplazada por nuevos habitantes; así fue creciendo la ciudad y a la par, se fue deprimiéndo el sector y su entorno. En la década del 40 y siguientes, muchos establecimientos e industrias fundados en ese floreciente e importante lugar, se trasladaron casi todas al oriente de la ciudad.

Para 1960 se habían reformado las fachadas de algunas construcciones tradicionales, utilizando el bahareque encementado y por la década de los 90 construidas, unas pocas, en material.

Llegaron más personas y no encontraron donde vivir. Así, construyen en las laderas viviendas con exiguas seguridades; no quiere decir que está modalidad de construcción en ladera insegura, sea el mayor volumen, porque el 95% del terreno de la comuna de San José es el más plano y estable de la ciudad.

Como el progreso no se detiene, se actualizan o crean Instituciones que la sociedad contemporánea necesita: bibliotecas, Casa de la Cultura, centros de salud, polideportivos, Estación Central, Fundación Batuta, dirigida por la profesional Oliva Manchola Lastra, edificio de la Judicatura y Juzgados Penales y Pabellón Cristal de Sábila; toda esta infraestructura, sus servicios, las organizaciones comunitarias, dan la medida de la importancia humana de la hoy llamada Comuna San José, que hasta hace un año tenía treinta mil habitantes y, como en todo el país, un alto subempleo y desempleo.

Desde hace 10 años, la Casa de la Cultura de San José inicio un profundo estudio sociológico, económico, laboral y cultural de la Comuna Dos, estudio que está contenido en importantísimos documentos y antes de ser intervenido el sector realizó amplio registro fotográfico con fines históricos, estudio que ha seguido el ritmo de la intervención.

Desde luego el progreso de las poblaciones, las ciudades, las urbes no puede detenerse; bisabuelos, abuelos, padres, hijos, familias donde los mayores de 90 años y más, guardan la memoria del entorno. Todo esta cediendo para llegar a la impersonal escalera o ascensor, donde ni buenos días se pronuncia. Las tienduchas, donde se encontraban las vecinas para contarse cuitas o alegrías, y dónde los hombres tomaban una cerveza o un aguardiente evocando los mundiales de futbol, han desaparecido; las esquinas y callejones de la marihuana ya no están. ¿Hicimos algo para erradicarlos humanamente de su entorno? ¿Les preparamos psicológica y sociológicamente para el cambio?

¿Hicimos un trabajo socializante para erradicar lo negativo y potenciar lo positivo? ¿Enseñamos a vivir en otros espacios, a buscar alternativas para obtener los ingresos que sustituyan el solar, sus sembrados y sus animales?

Señor Alcalde Juan Manuel Llano Uribe, conozco su gran calidad humana, ¿Ha pensado a futuro próximo o lejano en el compromiso económico que les queda a muchas familias? ¡Por favor Señor Alcalde, busque con su valiosísimo equipo, una fórmula para que proteja el futuro de esas familias!
Tomado de:
http://smpmanizales.blogspot.com/2010/10/revista-civismo-n-444-julio-agosto.html

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  2. Hermano, tiene unos errores.
    hay algunos centros educativos e instituciones educativas que no hacen parte de la comuna

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